Cuentos espontaneos
que lo escuchó con admiración y lo congratuló, este ultimo contó lo oído al pueblo y el pueblo lo glorificó con bustos, pasacalles y murales.
Entonces el consejo del pueblo estableció una norma donde lo argumentado por este individuo era una verdad inminente y absoluta y se lo terminó nombrando alcalde.
Años más tarde un tipo no dijo absolutamente nada, el otro lo ignoró por completo y siguio con su vida, luego vino otro más que lo miró con total indiferencia, y siguió su camino.
luego el pueblo como nunca lo oyó decir nada, no le dio mayor importancia.
Un día este misterioso señor se presento calladamente a elecciones e inexplicablemente se alsó como alcalde con el 71% de los votos.